miércoles, 30 de diciembre de 2015

La redundancia de los Dioses

Hace unos cuantos meses miraba Exodus (2014), y en la parte cuando el marido de la amante del Gran Gatsby le dice a Bruce Wayne "...mis dioses contra los tuyos..." me dio otra vez la curiosidad por leer un poco de mitología egipcia.


Exodus (2014) con Christian Bale como Moisés y Joel Edgerton como Ramsés

De nuevo, con el enfoque semiotico, histórico, cosmogónico y etimológico que me encanta, leí que según David Lorton (1985) el nombre del dios del inframundo, Osiris, viene de la antigua palabra egipcia wsjr, que a su vez viene de los morfemas set-jret, que significan "actividad ritual".



La piel verde representa el renacimiento

Ahora, uno supone que cuando tratamos con religiones, rituales y dioses, la primera sucede a los segundos, y los segundos a los terceros. Es decir, dado que el hombre ha reconocido la existencia de dios(es) elabora rituales para obtener su favor, y a través de este ritual gira una delimitante social, una de las tantas ideologías posibles que conforma la identidad social. Hablamos de la religión.

Sin embargo, chocaba en mi una idea que no pude muy bien al principio poner en palabras. ¿Si la palabra osiris significa ritual, porqué Osiris es un dios? ¿Que fue primero, el huevo o la gallina?

Mi conclusión lógica, sin ser egiptólogo ni historiador o antropólogo es que los dioses no son mas que redundancias rituales. Usando el ejemplo de Osiris, el dios egipcio de los muertos, quien comenzó como un ritual fúnebre, en el cual los egipcios antiguos reconocían la inmortalidad del alma, el paso al otro mundo, y el retorno del cuerpo a la tierra. Sin embargo, adorar por adorar, llevó a que el ritual en si mismo fuera objeto de devoción, y no el alma del muerto o el cuerpo. Se dejó de celebrar osirirs y se comenzó a adorar a Osiris. En otras palabras, se le crearon rituales al ritual, una redundancia divina.

Del mismo modo tenemos a Zeus, que viene del griego theos "dios" (teología, teocracia) que a su vez viene del antiquísimo dyeu phter "padre cielo" de los proto-indoeuropeos. Deus pater, dios padre. De nuevo, adorar por adorar, se crea una total y nueva entidad separada del padre de familia que requeriría un control individual en cada hogar, para formar la idea de un Dios Padre al que todos deben rendir culto, una redundancia efectivamente. Ya no se le rinde culto al padre de familia, se le rinde culto al culto del padre de familia. Se adora la adoración.


Zeus en la villa Getty (100d.c.)

Esto fue hace meses, y resulta que hoy me encontré en Facebook esta foto:



Del mismo modo que hoy en día podemos hablar, en palabras del señor Galeano, de la cultura del envase, hace milenios podríamos hablar de la redundancia de los dioses. ¿No es el mismo efecto? La adoración del significante en lugar del significado.

Entrando con teoría de signos, un signo consta de referente, significante, y significado. 
  • Referente: el objeto o idea que percibimos a través de nuestros sentidos, en este ejemplo, un árbol real
  • Significado: la enteridad del concepto de lo que entendemos, en este caso un árbol
  • Significante: el signo con el que representamos dicho concepto,
    • ya sea por una procesión fonética (palabra oral "árbol"),
    • procesión de signos escritos que significan cada uno un sonido (a-r-b-o-l) y que todos juntos significan un árbol
    • un dibujo de un árbol
Ahora bien, entre signos hay niveles de significancia. No todos son tan profundos o complejos, algunos son evidentes, para otros necesitamos comprender de donde vienen, su objetivo o su contexto cultural:
  1. Signo: se representa a si mismo i.e. el signo "+" en matemáticas representa la operación de suma
  2. Icono: representa algo con características físicas similares i.e. el icono "+" representa las cuatro direcciones, convirtiéndose en una rosa de los vientos o compás
  3. Símbolo: representa un concepto abstracto o totalmente separado del elemento con el cual se le quiere representar, el símbolo "+" representa la union de dos partes y por tanto la paz, convirtiéndose en el símbolo del escudo templario, o de la Cruz Roja.
Ahora, cuando el ritual, que funciona como un símbolo del proceso cultural y humano que están pasando los que lo ofician, se transforma en un dios, y se le rinde culto a este ritual, podemos decir que se esta auto-significando. Es un circulo vicioso de justificación, y el símbolo se ha convertido en un signo, pues Osiris es un ritual, al que se le da un ritual. 

El símbolo se representa entonces a si mismo, y cuando un signo se representa a si mismo baja de categoría, ya no es un producto de entendimiento cultural, se reduce su importancia, vaya, aunque después de pie a toda una cultura. 

La creación de los dioses es un ejemplo del eterno ciclo de la creación y olvido de la cultura en la sociedad.

lunes, 21 de diciembre de 2015

El Diluvio Original

La historia del diluvio es una de las piezas literarias más recurrentes en las narrativas cosmogónicas, encontrándose en distintas culturas de todos los continentes. Dado que vengo de un lugar profundamente judeocristiano y occidental, el más común de estos mitos es el de Noé y su arca, el cual es bien sabido, fue adoptado del Gilgamesh akkadio. Estos dos no son, sin embargo, los originales, ni mucho menos los únicos que uno puede encontrar con un mínimo esfuerzo.


Quinta tableta de la Epopeya de Gilgamesh (2100ac)

En mi proyecto alterno del Alfabeto Escondido, planteo la secuencia história de la evolución de símbolos profundamente signicos para las culturas antiguas al sistema de fonemas codificados en grafemas que utilizamos hoy en día. Dicha secuencia me lleva (cuando el material es abundante) a los proto-indoeuropeos, y es esta demografía específicamente la que intento definir a través de los arquetipos culturales manifestados subliminalmente en todas las creaciones semióticas de la humanidad.

Por tanto, explicar el mito del diluvio a través de esta población resulta evidente. Me abstengo de caer en explicaciones divinas, metafísicas o conspirativas, por lo que deshecho las teorías atlantes, alienígenas o religiosas sobre el origen del cuento en cuestión.

Hablar de mitología comparativa es hablar forzosamente de arquetipos. Uno obviamente puede encontrar vastas diferencias en los mitos de cada cultura, pero el molde siempre es el mismo, solo cambia la presentación.

Los temas centrales de este cuento suelen ser el castigo divino de una sociedad pecaminosa, la supervivencia del elegido y su subsecuente migración, la repoblación de la tierra y claro, la inundación, son las tipologías arcaicas de las cuales se alimentan todas las demás narraciones, cuyo producto final varia de cultura a cultura por sus propias diferencias estéticas y sociales.

Para entender entonces el origen del mito, es necesario diseccionar estas partes, y analizar cada una, redescubrir su significado y recodificarlos en un mito universal compatible con la mayor parte posible de las culturas que cuentan con un mito parecido.

El arquetipo de la purificación de la humanidad através de las aguas (que, a su vez, son otro arquetipo que simbolizan el cambio de un plano de existencia al otro a.k.a. la muerte) es obligadamente el tema central de estas narraciones.

Se pueden arrojar muchas hipótesis sobre porqué el agua representa el cambio, la vida, la purificación o la transición a la otra vida. Algunas de estas hipótesis pueden ir tan lejos como en proponer una especie de memoria genética que nos recuerda nuestro origen en el gran caldo de la vida, cuando las primeras moléculas orgánicas se gestaron en el mar primordial de una tierra desierta. Carl Jung incluso afirma que el agua es la imagen primordial del nacimiento del arquetipo subconsciente del alma. De nuevo, debemos evitar caer en explicaciones metafísicas y analizar el caso con evidencia geológica y arqueológica, además demográfica.


Existe una muy controversial hipótesis de 1996, propuesta por William Ryan y Walter Pitman donde explican que en el 5600a.c., la tensión entre el Mar Egeo y la lámina del Bosforo (región geográfica que separa al Mediterraneo del Mar Negro) era tanta, que el agua salada del mediterráneo (más densa, y pesada) terminó por filtrarse caóticamente en el Mar Negro, expandiendo sus costas al norte y al oeste (recuerden este dato).



Estrecho del Bósforo (en rojo)

Aunque está confirmado que esta irrupción si ocurrió, hay criticas de otros académicos donde cuestionan el carácter violento de este filtro que proponen Ryan y Pitman, proponiendo en cambio una transferencia de aguas relativamente controlada, que eliminaría como candidato a esta inundación como la explicación del diluvio catastrófico representado en los mitos, aunque no por eso deja de ser una explicación plausible, como explicaré más adelante.



El Mar Negro con sus límites actuales
El mar negro hace 7600 años y hoy

Como se puede apreciar en el mapa anterior del Mar Negro, la ciudad contemporánea de Varna, en Bulgaria, se encuentra justo en las costas occidentales del Mar Negro. Durante 1921-22, el Lago Varna se unió con el lago Beloslav, bajando el nivel del primero y descubriendo varios sitios mostrados en el siguiente mapa, entre ellos la necrópolis (4) más antigua conocida por el hombre, ubicada a solo medio kilómetros del Lago Varna (alimentado por el Mar Negro) y a cinco kilómetros de la ciudad actual (5).



El lago Varna con la necrópolis (4) y la ciudad actual (5)


Lago Varna en la actualidad y la mancha urbana de Varna
Esta necrópolis se ha datado hasta mediados del quinto milenio antes de cristo, extremadamente cercana a la inundación del Mar Negro. Otras comunidades y cuevas habitadas se desenterraron en sus orillas, y en las costas occidentales de mar antes mencionado, las cuales se estiman tienen hasta cien mil años de antigüedad, en el paleolítico medio, cuando el resto del mundo todavía se encontraba haciendo funcionar la piedra, la necrópolis de Varna tenía el depósito de oro más grande del mundo, y eso que aún falta excavar 30% de lo que se estima es el área total de esta antigua ciudad.

Artefactos de oro encontrados en la necrópolis

Otro elemento relevante es el modo en que enterraban a sus muertos. Los rituales fúnebres son en muchas culturas los comienzos de un despertar espiritual, antes de la institucionalización de una religión y la división de castas. Algunas de las tumbas ni si quiera contenían al cadáver, solamente los tesoros, por lo que se deduce que los habitantes de Varna tenían muy arraigadas creencias sobre la otra vida, o la continuidad del alma. Reconocer que alguien ya no vive, y enterrarlo junto con sus pertenencias, el comienzo de lo que los egipcios llevarían al extremo.


La tumba catalogada como 43 contiene más oro que todo el resto del mundo en esa época, y pertenecía a un varón. Entre los tesoros se encuentran platos con imágenes de bueyes, un mazo de oro, y una funda dorada para el falo, esto sugiere que comenzaban a verse las primeras señas de un mundo dominado por el sexo masculino y la veneración de la fuerza bruta y la guerra y con ello la distinción de clases sociales en base al cúmulo de riquezas minerales.

Tumba 43 de la necrópolis en Varna

Habiendo explicado dos de los tres elementos a través de referencias históricas y verificadas, queda explicar el elemento del héroe viajero que repuebla la humanidad. Vuelvo al tema de los proto-indoeuropeos. Para quien no sepa, la genealogía de los idiomas y religiones de la india y europa se pueden trazar hasta una cierta comunidad que habitaba las costas septentrionales del Mar Negro. La hipótesis Kurgan (1950s) de Marija Gimbutas, muy resumida, propone que la comunidad se consolido como tal, en el 4500 antes de cristo en las costas del norte del Mar Negro en un lugar al que llamó Urheimat (en aleman ur- "original" y -heimat "hogar"), y migraron hasta Turquía e India durante los próximos 4000 años.

Migraciones indo-europeas

  1. Tenemos entonces a un grupo de personas que habitaba las costas noroccidentales del Mar Negro hasta hace 100,000 años, que presenciaron las repetidas desglaciaciones y constante avance del mar negro hacia sus territorios, hasta que 
  2. Hace 11,700 años se formó el lago Varna con el filtro de las aguas del mar negro. 
  3. Esta misma comunidad sobrevivió a la inundación (gradual o repentina) que comenzó hace 7600 años del Mar Negro por las aguas saladas del Egeo a través del Bósforo y que inundaría las costas occidentales y septentrionales. 
  4. Posteriormente fundó lo que se conocería como la necrópolis de Varna hace por lo menos 6500 años, la cual terminó por inundarse, causando migraciones masivas. 
  5. Hace 4500 años ya habían llegado al norte de Grecia, y el sur de los países bajos. 
  6. Hace aproximadamente 4000, se crearon los primeros cuentos sobre el Gilgamesh akkadio.
  7. Hace 3200 años se compila la Epopeya de Gilgamesh babilonia-sumeria
  8. Hace 3000 años, los indo-europeos llegaron hasta la India, Turquía y España, Mongolia, y el este de China
  9. Hace 2900-2500 años se compila el Génesis con la historia del diluvió y Noé

Cabe mencionar, que esto converge con las historias de las civilizaciones avanzadas (Atlántida) que sufrieron un cataclismo y se vieron obligadas a migrar. Las mitologías asiáticas, europeas y africanas hablan de esta civilización como si se ubicara en una latitud similar a Varna, siendo las más comunes Creta y por supuesto el Océano Atlántico más allá del estrecho de Gibraltar, todas apuntando hacia el oeste. Curiosamente las mitologías americanas apuntan hacia el Este cuando hablan de la llegada de sus dioses o de la tierra dorada de antaño. No me extenderé mucho en este tema para evitar los temas metafísicos o teóricos conspirativos, pero es una casualidad curiosa que todas las grandes mitologías del mundo apunten al mismo lugar.





Atlantis en su apogeo
Poseidonis, la ciudad en la que se convirtio Atlantis tras el cataclismo

Creo yo que apuntan al mismo lugar, porque todas esas leyendas se refieren a Varna. Las migraciones masivas y el recuento de su tragedia terminó consolidando la historia del diluvio como un arquetipo narrativo, transmitido oralmente de generación en generación (durante 3000 años de peregrinaje) para recordar a las personas que Dios(es) no miran con buenos ojos la veneración de los objetos materiales, ni la guerra.

Los nuevos territorios a los que llegaron, ya sea en Europa, Asía o el Medio Oriente, adoptaron este mito y lo integraron a sus propia narrativa cosmogónica, creando así los distintos mitos del diluvio que tenemos hoy en día.

Consultas

https://en.wikipedia.org/wiki/Flood_myth
https://en.wikipedia.org/wiki/List_of_flood_myths
https://en.wikipedia.org/wiki/Black_Sea_deluge_hypothesis
https://en.wikipedia.org/wiki/Bosphorus
https://en.wikipedia.org/wiki/Black_Sea
https://en.wikipedia.org/wiki/Last_glacial_period
https://en.wikipedia.org/wiki/Varna
https://en.wikipedia.org/wiki/Varna_Necropolis
https://en.wikipedia.org/wiki/Lake_Varna
https://en.wikipedia.org/wiki/Pleistocene
https://en.wikipedia.org/wiki/Proto-Indo-Europeans
https://en.wikipedia.org/wiki/Indo-European_migrations#Urheimat_2
https://en.wikipedia.org/wiki/Proto-Indo-European_religion#Flood_myth
http://berberian11.tripod.com/margos_chalcolith.htm
http://arminius1871.deviantart.com/art/Indoeuropean-migration-492779291
https://en.wikipedia.org/wiki/Old_Testament
https://en.wikipedia.org/wiki/Solomon
https://en.wikipedia.org/wiki/Gilgamesh
http://www.sacred-texts.com/atl/soa/soamap.htm
https://en.wikipedia.org/wiki/Kurgan_hypothesis
https://en.wikipedia.org/wiki/Urheimat

miércoles, 25 de noviembre de 2015

Sinécdoque Nueva York

Sinécdoque es un lenguaje figurado donde se representa un todo a partir de una parte de este. Elaborando un poco, se refiere a una relación donde para un espectador, una parte representa el todo en cuestión, sin embargo para el otro espectador, ese todo es solo una parte de su todo.

La elección de Nueva York como lugar de filmación acierta y hace juego con el título, pues todo el mundo conoce esta metrópoli. De algún modo, tenemos un concepto total de lo que es Nueva York, representado por alguna u otra imagen. De esta manera, formamos una sinécdoque cuando tomamos a Nueva York por Times Square, o Central Park, o alguno de los distritos como Manhattan o Brooklyn. La sinécdoque es distinta para cada persona, quizás para un actor Broadway lo sea todo, y para un policía los barrios bajos de Brooklyn formen el imaginario de su ciudad. No necesariamente tiene que ser una ubicación, puede ser un evento, como el 9/11 que puso a Nueva York en boca de todos, sin embargo veíamos solamente el World Trade Center. Del mismo modo, puede ser una persona, una subcultura, o un puesto callejero de shawarma. Nueva York es la ciudad por excelencia para dar a entender lo que es sinécdoque, y a partir de esto, tender la referencia para entender la sinécdoque que es cada personaje tanto en el film, como en la obra que montan en el film.

Times Square

Traduciendo este concepto a la semiótica, por sinécdoque entendemos una imagen que para el tipo antropológico propuesto por Cornelius Castoriadis, representa todo el imaginario, mientras que esa misma imagen, para otro tipo antropológico, podría incluso no existir. La sinécdoque se pierde con el choque de los mecanismos pensantes formulados por Olga Pompa de ambos individuos, al percatarse que ni uno ni otro conoce lo que es la totalidad de dicha imagen, pues no la han identificado ni interpretado a través de los códigos sociales ni ideologías del otro. Solo con el choque de ambos mecanismos pensantes se pueden intercambiar los textos contenidos en cada uno de los imaginarios, incluyendo los textos-sinécdoque, los cuales dejarán de ser sinécdoque y serán productos culturales apreciados por cada parte.

Estos códigos sociales, la interpretación y la dotación de sentido, como explica Gilberto Gimenez, son funciones de la cultura, y si entendemos cultura como la define - , se puede hipotetizar el concepto de la cultura neoyorquina. De modo que donde hay una cultura neoyorquina, se delimita al individuo citadino que se considera tal, se configura la identidad de habitante en Nueva York.

Así, esta sinécdoque-imagen es parte de la totalización de significados sociales que conforman a cada individuo en cuestión, y en tanto que no se completen las conexiones entre imaginarios, la sinécdoque seguirá representando una interpretación limitada de un texto o imaginario, y la semiosfera seguirá incompleta.

Por una parte, la sinécdoque puede tomarse como una barrera negativa, o incluso como interferencia, ya que la parte que el “otro” entiende por todo, comúnmente es integrada a su mecanismo pensante a través de la cultura popular, reduciendo el significado o potencia semiótica de ese texto-sinécdoque a un ícono, un signo cliché que termina perdiendo su función original y se vuelve un fetiche para los ajenos al imaginario del habitante de Nueva York.

De cierto modo, cada persona está especializada en el imaginario neoyorquino: cada quien vive su vida, apurado, egoísta, sin pararse a considerar al otro o a lo que lo rodea. Esta hiper-especialización fomentada por la sociedad capitalista-consumista cierra el conocimiento disponible para los ciudadanos, perdiendo de este modo, el imaginario que se forman sus propios habitantes y convirtiéndolos en ignorantes de su propia ciudad, lo cual ultimadamente llevaría a la disolución de la identidad como neoyorquino.

El autismo comunitario de Antoni Brey evidenciado en las calles de la ciudad

La tóxica relación entre Cotard y su esposa Adele es un ejemplo de como el hermetismo del mecanismo pensante resulta en la negación del otro y deviene en una crisis institucional. Caden, tan absorto (especializado) en su propia vida y por lo tanto envuelto de sus propios textos, falla al notar el daño que su negatividad le hace a su esposa, su precaria salud, sus quejidos y malestares amedrentan el delicado amor que le profesa su pareja. Para Cotard, la sinécdoque de su esposa fue la causa del divorcio: considerarla su esposa y no una pintora, madre, incluso bisexual. El ideal que se había formado de Adele no se complementaba con sus productos culturales, y abrió una brecha entre ambos cuando el imaginario en Cotard se había disociado tanto de lo real que su esposa se vio orillada a dejarlo.
La familia Cotard en terapia matrimonial

Si su propia tragedia es el imaginario ideologico que controla su vida, su hija es la representación de su miseria: no se concibe sin la imagen que se ha hecho de ella y tan terco es su mecanismo pensante que no se da cuenta que el tiempo puede pasar para su hija, y que esta ha crecido, es hasta capaz de producir textos originales (el diario de Olivia, su hija) con tal de mantener la justificación de su ideología paternal fallida.

Entre la relación de Caden y Sammy podemos observar la absorción del mecanismo pensante mayor de Caden del mecanismo pensante menor de Sammy. La extraña obsesión que tiene el actor con el personaje le hace apropiar todos los textos ajenos, normalizarlos, y por consiguiente, desechar los propios hasta convertirse en un doble perfecto del director.

Los problemas obviamente comienzan a aparecer no solo por el intercambio de personajes en la vida del director, pues esta última deja de ser suya y es sustituido por Sammy. La persona que es Sammy, la totalización de significados que lo definen como su tipo antropológico individual se pierde, y lo sustituye un imaginario inculto de lo que es ser Caden. Digo inculto porque a pesar de seguirlo y verlo a diario, él no vive ni siente el apego de Caden por los hechos y personas en su vida, de este modo, obtiene un conocimiento limitado, o popular, convirtiéndolo en una persona ignorante de lo que es ahora su propia vida, convirtiéndolo en insignificante, de no ser por la única diferencia que fue al mismo tiempo su salvación y damnación: Hazel.

El imaginario de Caden, siendo este una totalización de los textos que lo hacen ser su propia cultura, y por lo tanto cumple con las funciones de toda cultura. Habiéndose apropiado de esta cultura, Sammy comprende la realidad como la comprende su personaje, identificando y definiendo los textos e identidades dentro de la realidad de Caden, orientando sus propias acciones para apropiarse y asimilarlas, y por último, justificando sus decisiones bajo el argumento que trata de apegarse lo más posible al guión proporcionado por el día a día de su patrón.

El conflicto decisivo entra cuando absorbe también el afecto de Caden por Hazel, y pasa de ser un producto cultural en las periferias del espacio semiótico de Caden, a un texto normalizador en el de Sammy. Caden, incapaz de reconocer la normalización de este texto en una persona ajena a él, se niega a aceptar que un texto relegado por él mismo sea normalizado en otra persona, cela entonces el mismo texto, y la incapacidad de conciliación entre ambos espacios semióticos culmina con el suicidio de Sammy, que utiliza uno de los textos del pasado de Caden (su intento de suicidio), y en un acto de sorprendente individualismo cultural, lo identifica, lo transforma, y comunica: su muerte.

El deceso de Sammy es la reapropiación de Caden de su propia totalización de significados. El actor era un producto cultural que justificara la lamentable vida del director, pero se fio tanto de este que el texto se normalizó y condujo su vida. Sammy jamás existió en el mundo real, pero en la realidad de Caden era la ideología de su identidad. En un esfuerzo impresionante por estudiarse y entenderse, Cotard se disocia de si mismo y termina odiando la imagen que el se hizo de si mismo, tanto así que lo termina asesinando, es hasta entonces que entiende que el texto de Sammy sobre de su amor por Hazel no es ajeno si no el mismo que el suyo, y lo asimila tras años de negación.

Sammy se suicida al ver a Hazel con Caden

Por el lado contrario, Ellen era la disociación positiva de Cotard. La identidad de esta mujer representa todo lo que siempre quiso ser después de que le dejara Adelle: mujer, servicial, de utilidad a su esposa, cercana a ella. En ella se representa la totalización de significados que en su realidad son buenas, y su proceso de sanación se muestra cuando ha destruido la imagen negativa de Sammy y la imagen positiva de Ellen se convierte en él mismo.

Pintura de Adele donde Cotard se ve a si mismo como el ideal de su esposa

Ellen y Sammy son las totalizaciones signicas del imaginario que tiene de si mismo, solo cuando él decide dejar de regirse por lo que él cree que su esposa esperaría de él, y se permite amar a Hazel, se libera del imaginario negativo de si mismo, y permite al positivo convertirse en él. Tan decide dejar pasar el conflicto con su esposa que asimila el imaginario creado por Marie y lo representa en el personaje homosexual actuado por esta nueva Caden.

El apredizaje semiótico de Caden se da en los funerales. Cada vez que alguien muere, se le ocurre una brillante idea sobre como producir la obra, ya sea en argumento, en dialogo o en el título. El entendimiento semiosferico se le revela cuando dice “De los 13 millones de habitantes en Nueva York, no hay uno solo que sea un extra”.

Es decir, se da cuenta de la importancia de cada persona, del mundo que se esconde dentro de cada mente, de la infinidad de significados y de cómo su limitado imaginario es incapaz de representar a cada persona sin entender, sin conocer, la historia más allá de la que tuvieron con él.

Esto le resuelve todos y cada uno de los problemas en su vida, o mejor dicho se los explica: del mismo modo que Adelle no era su esposa, Hazel no era su amante, Sammy no era su actor, Tammy no era Hazel, etc. Cada persona tiene un universo de imaginarios independientes de la imagen que hemos formado de ellos, y esto consternaba al director por cuestiones de logística teatral.

El sermón del padre es la gran revelación, entendida solo cuando deja a su actriz, Millicent Weems, manejar la obra. “Todos merecen su parte” dice Caden, y con esto reconoce la infinidad de imaginarios en la infinidad de personas y que uno no puede reducir a su propia percepción la totalidad de significados que conforman la identidad de una persona.

El sermón del pastor, catarsis de Caden Cotard

Sin duda, el gran tema de Sinécdoque Nueva York es la identidad formada no solo por cómo nos vemos nosotros mismos, si no como nos ven los demás. La incepción de personas en personajes de personajes de personajes de personas reales es un grito de auxilio por la incapacidad de unificar los imaginarios diversos en cada espacio semiótico. Reconciliar los textos formados por las distintas personas que nos conocen, y del “yo” que pretendemos conocer entra en conflicto con las pasiones e ideologías incompatibles.

Es así, que el director hace uso de los juegos de palabras como pequeños episodios cómicos que cuando los analizamos, demuestran la barrera entre los mecanismos pensantes, traduciéndolo a la tipología antropológica, resulta impensable considerarnos como otra cosa que no sea lo que nosotros creemos que somos, sin embargo, el film deja a entender que aunque uno se considere a si mismo “yo”, para nuestro padre somos un hijo, para nuestro hermano un hermano, para nuestro jefe un empleado, para el taquero un cliente.

La sinécdoque es la irreconciliación de textos que producimos a la vista de los demás, y la inhabilidad para comprender que los demás no conocen la totalidad de significados que conforman nuestra identidad. Más aún, nosotros jamás conoceremos esta totalidad de significados que nos identifican, solo será así cuando veamos la interpretación de nuestra persona que  tiene todas y cada una de las personas con las que convivimos.

Con un preocupante nihilismo fatalista, Caden nos demuestra como pretender abarcar esta insondable totalidad de significados no resultará en otra cosa que una vida desperdiciada, una obra estéril que jamás llegara a la escena. Lo mejor que podemos hacer es vivir ante la inevitabilidad de nuestra mortandad, entendiendo que no por ser una minúscula parte de la semiósfera, somos insignificantes.

“Soy significante… dijo la motita de polvo.”

miércoles, 28 de octubre de 2015

La broma mortal

Golpearon a la puerta dos veces.
            -¿Quién es?- Sísifo se asomó por la mirilla. – ¿Hola?- El pórtico estaba desierto, frunció el ceño y volvió a su asiento frente a la televisión. Hoy era domingo de telejuegos y tenía el presentimiento de que tomarían su llamada para resolver el acertijo de la semana. Le vendría bien el premio, pues el pago de la hipoteca se le había atrasado ya por tercer mes consecutivo.
            Tomó una cerveza de la hielera que constantemente lo acompañaba en las noches solitarias, pasó su mano por el descansabrazos del sofá para secar la condensación de la botella y la destapó con un satisfactorio ¡pop! de la corcholata. El crujir del cigarro en combustión lo relajaba, exhalar el humo lo calmaba.
            Vamos, que empiece ya. Era una tortura esperar los telejuegos: una maratón de películas viejas con efectos especiales baratos, el partido de la semana, la pelea que le seguía y por fin el concurso. Hoy sería su día de suerte.
            Había encontrado la forma de ganar, el gancho para el juego. Nadie tendría que saber que tramaba, que había hecho trampa. Sólo él sabía la combinación, el momento justo para llamar, y nadie le impediría recolectar su merecido premio.
            El teléfono le aguardaba a su lado, rodeado de un colorido paisaje de píldoras y pastillas para sus diferentes condiciones y afecciones médicas. Tuvo especial cuidado en evitar tomarse el anti-depresivo, esta noche no debía quedarse dormido frente al televisor mientras esperaba que la atractiva host del concurso pidiera la llamada. Sus manos se entrelazaron con fuerza mientras los comerciales de farmacéuticos pasaban uno tras otro. Cerró un momento los ojos.

Golpearon a la puerta dos veces.
            Sobresaltado, se asomó de nuevo por la mirilla -¿quién es?- preguntó, pero de nuevo la carencia de respuesta lo devolvió a su sillón donde le aguardaba el cigarro medio consumido, más ceniza que tabaco. Encendió otro y reclinó la espalda.
            Notó como su ex esposa lo miraba detrás del televisor. Una antigua fotografía de cuando sus hijos eran suyos, y su esposa, esposa y no ex. El zoológico detrás de ellos y el sol le hicieron recordar los buenos tiempos en que era querido, buscado, y amado. Se levantó con un quejido y tomó la foto, la vio durante unos segundos más, y la volteó. Perra.
            Deslizó sus pies hasta la cocina, tomó dos panes, jamón, queso, lechuga, mayonesa y mostaza entre sus brazos, volviendo frente al aparato y dejando sus alimentos en la mesa de enseguida sobre las pastillas y el teléfono inalámbrico. Su bata manchada de condimentos se abría a ambos lados de su barriga cuando se reclinaba. Las migajas se le enredaban entre los vellos del pecho cuando mordía su emparedado.
            -¡BIENVENIDOS DE NUEVO A MARCA Y GANA!-
            -¡Oh dios!- Sísifo se incorporó y tomó su libreta, tirando pastillas, lechuga y cabellos en la descuidada alfombra de la estancia.
            El tema musical del programa dio entrada a una joven no tan joven cuyos sueños de antaño habían sido llegar a modelar para alguna marca de lencería internacional. El vestido revelador y la sonrisa sin par de siempre recibieron a Sísifo con brazos abiertos, y él se dejaba querer.
            –El tema de hoy, mamíferos acuáticos- anunció la animosa conductora.

Golpearon a la puerta dos veces.
            -¿Qué demonios?- una vez más de pie, se abalanzó a la entrada y abrió la puerta de par en par. Nadie, ni un murmullo en las calles. -¡Deja de estar molestando, bueno para nada!- Jodidos niños traviesos. Regresó entre regañadientes a su puesto, el colchón y sus ergonómicos hoyuelos cóncavos recibieron su posadera, moldeados ya tras años de ser ocupados por Sísifo.
            Los primeros acertijos salieron al aire: una tríada de palabras con sus letras revueltas que al ordenarlas formarían nombres de mamíferos acuáticos. Fácil.
            La televisión anunciaba: abnaell, ndiefl, oocrnniirot. Pensativo, rodaba un cacahuate contra la inclinación del descansabrazos, casi al llegar a la punta, rodaba cuesta abajo y volvía a empezar.
            Esta es fácil, ballena, delfin… pero ¿la última? Las claves que tenía en su mano le decían el tiempo justo para marcar. Se pasó la pluma por el cuello mientras pensaba cual era el tercer mamífero. Tenía tiempo, siempre y cuando marcara a la hora indicada la anfitriona del programa hablaría con él.
            Comenzó a notar el sudor corriéndole bajo las axilas, se estaba estresando. Tomó una de las pastillas sin mirar y la ingirió con un trago de cerveza.
            -¡Vamos! ¡Solo tres palabritas y el dinero podría ser suyo!
            -Ya casi… ya casi…
            -¡Llame ya si conoce los tres mamíferos acuáticos!
            -No, todavía no…- entrecerró los ojos -¡ornitorrinco!- vociferó emocionado.

Golpearon a la puerta dos veces.
            Furioso, salió al pórtico mirando a uno y otro lado. La calle nocturna, gris y solitaria lo recibió con desconcierto. Por un momento pensó ver movimiento en un arbusto vecino. -¡JODER QUE PAREN YA CON SU BROMA!-
            Dio un portazo y volvió a su trono. Tenía ya las tres palabras, solo debía esperar unos minutos más para marcar. Vigilaba siempre el teléfono: donde estaba, cuanta carga tenía, y que hubiera línea, por supuesto.
            El dinero es mío. Con este premio ni Martha podrá quitarme a mis hijos, la muy desgraciada. Prendió otro cigarro y aspiró, la espera era insoportable, le dieron ganas de ir al baño así que bajó el cigarro y se abrochó la bata. Se tomó su tiempo, si hacía sus necesidades dentro de ciertos minutos, podría volver para llamar, y con tiempo sobra.
            Sentado el inodoro, la mejilla recargada en el puño, meditaba sobre su nueva vida. Volveremos al zoológico, sí, eso les encantará. Pagaré esta casa, incluso les compraré otra. Seré el padre que nunca fui.
            Llamaron al teléfono.
            -Pero que chin- salió con los pantalones a las rodillas sobre el teléfono, no podía tener a alguien marcando cuando debía de realizar la llamada en poco tiempo.
            -¿Hola? ¿HOLA?- Lo recibió el silencio sepulcral. Y siguen. Colérico, se subió los pantalones. Harto de que le tomaran el pelo, desconectó el teléfono, así se evita molestias de aquí a que tuviera que digitar el numero en pantalla. Nadie debía molestarlo hasta entonces. Recostado de nuevo en el sofá, decidió relajarse, respirar hondo, y esperar paciente. Cerró los ojos.
Golpearon a la puerta dos veces.
            El sonido ya no lo molestaba, parecía lejano, irreal, en la esquina de la habitación la base del teléfono inalámbrico seguía desconectada.
            -¡El dinero ya es suyo con que marque en este momento!- continuaba la host, pero su voz se perdía en tinieblas, una niebla insondable los separaba.
            Recordó la última parrillada, cuando su hija le anunció que estaba embarazada y que no quería que se acercara a su hijo. Le parecía incluso oler las salchichas asadas, el aroma de las salsas que había preparado Martha flotando por el aire. Se le hizo agua la boca al recordar la cebolla morada que había comido ese día.

Golpearon a la puerta dos veces.
            Ya no importaba, en poco tiempo sería millonario y volvería a ver a su esposa. Incluso ahora podía recordar su cálido abrazo, como si estuviera allí. Martha, ¿por qué te fuiste? Recordó el día de su boda, el día en que nacieron Bruno y Selina, recordar hacía que le ardieran los ojos, lágrimas rodaron por sus mejillas.
            -¿Vamos que nadie conoce la respuesta?
            El ruidoso aparato era ya una molestia lejana, Sísifo estaba perdido en memorias, todo lo demás se le antojaba vano, trivial, una mera ilusión. Su casa desapareció poco a poco mientras materializaba el último juego de futbol que tuvo Bruno. Para variar, legó tarde, para recogerlos al campo nada más, se había perdido el gol de la victoria anotado por su hijo. -Pero el trabajo, alguien tiene que trabajar- se justificó. Le compraría una portería a su nieto, un balón nuevo y jugaría todos los días con él, le enseñaría a bloquear, a tirar penales, y a marcar al contrario.

Golpearon a la puerta dos veces.
            Le enseñaría a despejar el balón desde la portería, a recibirlo, a dominarlo, sería tan buen abuelo como padre debió haber sido antes. Solo debía ganar, había encontrado la forma de ganar.
            El mundo se sumió en un abismal silencio.
            -¡Dios mío! ¡DIOS MIO!- Las llamas lamían sus extremidades como perros hambrientos, pedazos de piel rostizados se desprendían del músculo para caer a la alfombra llena de basura. – ¡MADRE SANTÍSIMA!- Trataba de levantarse, pero la piel se le había pegado al respaldo, trató de gritar pero el humo ahogaba sus plegarias.
            Pudo por fín levantar el puño del descansabrazos, el cacahuate rodó colina abajo hasta el respaldo y cayó a la alfombra. En su mano izquierda, o lo que quedaba de ella, distinguió el logotipo del cigarro que había dejado cuando fue al baño. Dando manotazos, buscó agua en la mesa de al lado, las pastillas se le pegaban a la dermis, sus gritos agónicos amortiguados por el volumen de la televisión.
            -¡LLAME YA!
            Se abalanzó sobre el teléfono. Emergencias, bomberos. Tecleó 611, bañando cada tecla de sangre -¡CONTESTEN MIERDA!- La línea estaba muerta.
            -¡El dinero puede ser suyo!
            -Mierda, mierda, joder…- se tiró al suelo para evitar respirar el humo tóxico, y la alfombra entro en llamas, literalmente se encontraba en el infierno, su barriga restregándose en el fuego, rasgándose la piel con cuanta inmundicia había acumulado en ese sucio harapo durante años anteriores.

Golpearon a la puerta dos veces.
            Por favor, por favor. –AYUDA- su grito se esfumó antes de abandonar su garganta. El niño, el niño bromista lo ayudaría. Intentó gritar pero su lengua saboreaba sus labios carbonizados y el horror le hacía abrir los parpados de par en par, estos a su vez, cayeron como hojuelas tostadas sobre la alfombra.
            Su cabello cogió las flamas de la alfombra, y la corona de fuego le achicharró el cuero cabelludo. El rey Sísifo, mendigando por sobrevivir, por no sucumbir a la muerte, continuaba codo con codo. – ¡El dinero ya es suyo!- cantaba la corte. El banquete de medicamentos y embutidos se consumía en sus propios lípidos, el calor hacía explotar el alcohol dentro de las botellas, arrojando esquirlas por doquier.
            A rastras, logró llegar a la puerta, miró la perilla incandescente, su mano hecha añicos la asió con angustia, trató de girarla pero esta se abrió sola. ¡SI… SI, SI, SI!
            Un viento gélido se coló por el portal.
            Hades lo esperaba del otro lado. El pequeño niño de tez azulada y cabello de fuego lo miró, asqueado, fijamente a los ojos. Una sonrisa inhumana se le dibujaba de oreja a oreja, sus labios carmesí enmarcando dientes afilados sin mácula y conteniendo una estruendosa carcajada.
            –La locura de Sísifo…- dijo entre risas al verlo desesperanzado rogando por piedad. Sísifo lo tomó del pie, recibiendo una patada del dios ctónico. Hades lo empujó con la suela de su bota dentro de la casa, de vuelta a las llamas tártaras.
             -La broma mortal- terminó con desdén. Lentamente cerró la puerta, y Sísifo perdió el conocimiento.

Golpearon a la puerta dos veces.
            -¿Quién es?- Sísifo se asomó por la mirilla. – ¿Hola?- El pórtico estaba desierto, frunció el ceño y volvió a su asiento frente a la televisión. Hoy era domingo de telejuegos y tenía el presentimiento de que tomarían su llamada para resolver el acertijo de la semana, le vendría bien el premio, pues el pago de la hipoteca se le había atrasado ya por tercer mes consecutivo.